21 de junio de 2005
K tras K
2 de junio de 2005
De la Congregación para la Doctrina de la Fe
La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la complementariedad de los sexos repropone una verdad puesta en evidencia por la recta razón y reconocida como tal por todas las grandes culturas del mundo. El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Ha sido fundado por el Creador, que lo ha dotado de una naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades. Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas. (“Sed fecundos y multiplicaos”)
Sin embargo, según la enseñanza de la Iglesia, los hombres y mujeres con tendencias homosexuales « deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta ». Tales personas están llamadas, como los demás cristianos, a vivir la castidad. Pero la inclinación homosexual es « objetivamente desordenada », y las prácticas homosexuales « son pecados gravemente contrarios a la castidad ».
Es necesario recordar que la tolerancia del mal es muy diferente a su aprobación o legalización.
Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva. Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas, y asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo.
La comprensión de los motivos que inspiran la necesidad de oponerse a las instancias que buscan la legalización de las uniones homosexuales requiere algunas consideraciones éticas específicas, que son de diferentes órdenes.
De orden racional:
Toda ley propuesta por los hombres tiene razón de ley en cuanto es conforme con la ley moral natural, reconocida por la recta razón, y respeta los derechos inalienables de cada persona.
De orden biológico y antropológico:
Las uniones homosexuales [...] no están en condiciones de asegurar adecuadamente la procreación y la supervivencia de la especie humana.
Como demuestra la experiencia, la ausencia de la bipolaridad sexual crea obstáculos al desarrollo normal de los niños eventualmente integrados en estas uniones. A éstos les falta la experiencia de la maternidad o de la paternidad. La integración de niños en las uniones homosexuales a través de la adopción significa someterlos de hecho a violencias de distintos órdenes, aprovechándose de la débil condición de los pequeños, para introducirlos en ambientes que no favorecen su pleno desarrollo humano. Ciertamente tal práctica sería gravemente inmoral y se pondría en abierta contradicción con el principio, reconocido también por la Convención Internacional de la ONU sobre los Derechos del Niño, según el cual el interés superior que en todo caso hay que proteger es el del infante, la parte más débil e indefensa.
La sociedad debe su supervivencia a la familia fundada sobre el matrimonio.
Para sostener la legalización de las uniones homosexuales no puede invocarse el principio del respeto y la no discriminación de las personas. Distinguir entre personas o negarle a alguien un reconocimiento legal o un servicio social es efectivamente inaceptable sólo si se opone a la justicia. No atribuir el estatus social y jurídico de matrimonio a formas de vida que no son ni pueden ser matrimoniales no se opone a la justicia, sino que, por el contrario, es requerido por ésta.
Del diario...
25 de abril de 2005
29 de marzo de 2005
LAFSA tiene AFTOSA
La “empresa” abona salarios por $ 2.039.466 mensuales, más $ 236.525 por vales de comida. El total, dividido por los 855 empleados que conforman su personal, da un promedio de $ 2.662 mensuales (de ahí mi denominación de “planes trabajar de lujo”).Pero no termina aquí la cosa. Porque cuando se repasa la lista de los 855 empleados de LAFSA, surge que cientos de ellos no son ex empleados de DINAR, LAPA, etc. No sólo no fueron empleados, sino que algunos son parientes de algunos actuales funcionarios.
Es comprensible la poca gracia que a todas estas personas, les puede causar la privatización de LAFSA a manos de LAN. Porque se les termina la “fiesta”.El club de los estadomaníacos está integrado por algunos ingenuos y otros piolas. Los segundos defienden exclusivamente intereses personales, pero como no lo pueden hacer a cara descubierta, se envuelven en la bandera argentina, esgrimen el argumento en la dignidad nacional, etc., para que los contribuyentes impositivos los sigamos manteniendo. Como hubiera ocurrido, bajo este gobierno, en ausencia del “drogaducto”. Los primeros, quienes fuera de toda especulación personal añoran las empresas públicas, deberían reflexionar a partir de los datos que se acaban de publicar, que ratifican buena parte de la experiencia argentina en la materia, abundante durante la segunda mitad del siglo XX. El argumento de que el pasado de las empresas públicas fue horroroso, pero el presente y el futuro no tienen por qué serlo, lógicamente impecable, choca contra el hecho de que la inamovible estructura decisoria pública es notoriamente proclive a generar “fiestas”, que (disimuladamente, hasta que todo se destapa) pagamos quienes abonamos impuestos.
LAFSA, lamentable (aunque no sorprendentemente) agrega un ejemplo más a las barbaridades del Estado empresario.
Juan Carlos de Pablo
No tengo, soy.
28 de marzo de 2005
Día del niño por nacer
Las gargantas en tumulto ante el Pretor somnoliento,
lapidaron con sus gritos el mármol de tu silencio.
¿Por qué te quedas callado, si eres el Divino Verbo?
Escupieron las gargantas alaridos a mi miedo.
Al oleaje de los gritos debí levantar mi pecho,
dique de amor y diamante, contra el torrente protervo.
Pero fui arena medrosa que no supe defenderlo.
Lo condenaron a muerte, su silencio y mi silencio:
uno, silencio de amor; otro, silencio de miedo.
23 de marzo de 2005
La hormiga y el saltamontes. (Versión original)
Una hormiga y un saltamontes viven en el mismo campo. Durante el verano, la hormiga trabaja día y noche recogiendo alimento para el invierno y preparando su casa para estar caliente durante los meses fríos que se aproximan.Mientras tanto, el saltamontes, canta y revolotea, come toda la hierba que desea y tiene hijos y más hijos. Llega el invierno, el pasto se muere y hace mucho frío. La hormiga está en su casa, bien alimentada y abrigada, pero el saltamontes que no se preparó para el invierno, se muere dejando un montón de crías, sin alimento ni refugio.
La hormiga y el saltamontes. (Versión argentina)
La primera parte es igual, pero como la cosa ocurre en nuestro país, surgen algunas complicaciones...
Como nacimos...
[1] Qo 5, 14.
22 de marzo de 2005
Comunicado de la Acción Católica
“El respeto por la dignidad de la persona –afirma la entidad- se manifiesta en el respeto por sus derechos. Estos derechos le corresponden al hombre por su propia naturaleza, siendo responsabilidad de las instituciones políticas protegerlos y ayudar a desarrollarlos”. Entre esos derechos destacan: la protección del niño y su madre antes y después del nacimiento, la protección de la familia, el acceso a la educación, a la salud, al trabajo y a la vivienda.
21 de marzo de 2005
El estado: ¿un verdadero taller literario?
“Les aseguro que si no cambian y se hacen como los niños no entrarán en el reino de los cielos. El que se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. El que recibe a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.”
“Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al fondo del mar.”
¡Ay de quienes son ocasión de pecado en el mundo! Es inevitable que esto exista. Sin embargo, ¡Ay de aquello que sean ocasión de pecado!
Comienza el taller...: la frase de arrojar al mar me recuerda ciertos hechos que aquejaron a la Argentina años atrás. Pero qué descarado este obispo: dice que hay que ponerle una soga al cuello al secretario de salud y tirarlo al “río” (esa fue una cita textual de un diario argentino.)
Que a nadie se le ocurra escribir una carta a algún gobernante con intención de hacerle ver otros puntos de vista, e incluso la mismísima verdad, porque se las verá con el gran taller de las falacias y mentiras.
Si por ejemplo ud escribe en la carta la palabra “casa” lo tacharán de estúpido norteamericano que defiende la casa blanca y los intereses de los Estados Unidos, imperialista y opresor.
Si escribe la palabra “verdad” se enfrentará a titulares como: “un hombre llama mentiroso al gobierno y a toda la República Argentina”, o “un hombre escandaliza a los jóvenes vendiendo no sé que cosas” o miles más....
Esos son nuestros periodistas, amantes de la Verdad.
Esos son nuestros gobernantes, trabajadores incansables por el bienestar general.
Esos somos nosotros, nadando en este mar de estupideces. (Pido públicamente perdón por haber utilizado la palabra río..... digo mar)
17 de marzo de 2005
A ver si entiendo:
28 de febrero de 2005
Frase
Humildemente agrego:
"Nadie es más soberbio que el que pretende hacer lo que no sabe"
25 de febrero de 2005
Fátima II
"¡Sacrificaos (dice la Virgen) por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!"
-"Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz...”
Relatos de Lucía
24 de febrero de 2005
Penitencia, penitencia, penitencia.
"Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman".
“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores".
Fátima
Quisiera al final volver aún sobre otra palabra clave del 'secreto', que con razón se ha hecho famosa: 'mi Corazón Inmaculado triunfará'.¿Qué quiere decir esto? Que el corazón abierto a Dios, purificado por la contemplación de Dios, es más fuerte que los fusiles y que cualquier tipo de arma. El fiat de María, la palabra de su corazón, ha cambiado la historia del mundo, porque ella ha introducido en el mundo al Salvador, porque gracias a este 'sí' Dios pudo hacerse hombre en nuestro mundo y así permanece ahora y para siempre. El maligno tiene poder en este mundo, lo vemos y lo experimentamos continuamente; él tiene poder porque nuestra libertad se deja alejar continuamente de Dios".
"Pero desde que Dios mismo tiene corazón humano y de ese modo ha dirigido la libertad del hombre hacia el bien, hacia Dios, la libertad hacia el mal ya no tiene la última palabra. Desde aquel momento cobran todo su valor las palabras de Jesús: 'padeceréis tribulaciones en el mundo, pero tened confianza; yo he vencido al mundo' (Jn 16,33). El mensaje de Fátima nos invita a confiar en esta promesa".Cardenal Ratzinger
23 de febrero de 2005
Gloria a Dios!!!
Se busca pensador riguroso.
22 de febrero de 2005
Sólo en Argentina!!!
Una familia, intentó pasar. Algunos piqueteros se lo impidieron, rompiéndole el auto a patadas y con los palos que portan… "para organizar la marcha" (sic). En el auto estaban los padres y 3 de sus hijos, bien chiquitos, varios de los cuales terminaron hospitalizados. El principal agresor fue detenido.
Hasta aquí los hechos, que como vivimos en medio de una locura nos parecen tan normales, como que cambiamos de día cada medianoche.
El dirigente piquetero a cargo de la acción violenta declaró por radio que le parece bien que la familia damnificada le haga juicio al Estado, porque “la policía no cerró al tránsito la zona, como había hecho varias veces”. Al tiempo que le pidió disculpas a la familia Morello.
El abogado del agresor preso describió a su cliente como una víctima de las circunstancias, porque en realidad él había ido a ayudar a descomprimir la situación. También aclaró que está “on probation”, es decir, en período de prueba por faltas anteriores, pero que tenía que seguir siendo considerado inocente, hasta que la justicia determinara lo contrario. El agresor, a todo esto, sigue detenido, en función de sus antecedentes.
El presidente de la Nación recibió a la familia Morello en Casa de Gobierno. También les pidió disculpas (¿se habrá disculpado por la forma en que el gobierno encaró, desde su inicio, la cuestión de los piqueteros? No creo), y les dijo que se haría cargo de los gastos (¿él? No creo. Me parece que usted, yo, y todos los que pagamos impuestos). Como consecuencia de lo cual la familia mantiene en suspenso el juicio que le pensaba hacer al Estado.
Como digo, en materia de piqueteros, tanto durante el gobierno de Duhalde como en el actual, estamos viviendo con el domun al vesre.
2 de febrero de 2005
Mensaje de la cápsula del tiempo.
Vivimos una época rica en inteligencias creadoras, cuyas expresiones han de acrecentar considerablemente nuestras vidas. Hoy cruzamos
los mares merced a la fuerza desarrollada por el hombre, y empleamos también esa energía para aliviar a la humanidad del trabajo muscular agotador. Aprendimos a volar y somos capaces de enviar mensajes y noticias sin dificultad alguna a los más remotos lugares del mundo, por medio de ondas eléctricas.
No obstante, la producción y distribución de bienes se halla por completo desorganizada, de manera que la mayoría ha de vivir temerosa ante la posibilidad de verse eliminada del ciclo económico, y sufrir así la falta de lo necesario. Además, los habitantes de las distintas na-ciones se matan entre sí a intervalos regulares, por lo que también, debido a esta causa debe sentir miedo y terror todo el que piense en el futuro. Esta anomalía se debe al hecho de que la inteligencia y el carácter de las masas son muy inferiores a la inteligencia y al carácter de los pocos que producen algo valioso para la comunidad. Confío en que la posteridad lea estas afirmaciones con un sentido de justicia y la necesidad de un cambio en la situación.
Albert Einstein (1939)
La fábula de los ciegos
Durante los primeros años del hospital de ciegos, como se sabe, todos los internos detentaban los mismos derechos y sus pequeñas cuestiones se resolvían por mayoría simple, sacándolas a votación. Con el sentido del tacto sabían distinguir las monedas de cobre y las de plata, y nunca se dio el caso de que ninguno de ellos confundiese el vino de Mosela con el de Borgoña. Tenían el olfato mucho más sensible que el de sus vecinos videntes. Acerca de los cuatro sentidos consiguieron establecer brillantes razonamientos, es decir que sabían de ellos cuanto hay que saber, y de esta manera vivían tranquilos y felices en la medida en que tal cosa sea posible para unos ciegos.
Por desgracia sucedió entonces que uno de sus maestros manifestó la pretensión de saber algo concreto acerca del sentido de la vista. Pronunció discursos, agitó cuanto pudo, ganó seguidores y por último consiguió hacerse nombrar principal del gremio de los ciegos. Sentaba cátedra sobre el mundo de los colores, y desde entonces todo empezó a salir mal.
Este primer dictador de los ciegos empezó por crear un círculo restringido de consejeros, mediante lo cual se adueñó de todas las limosnas. A partir de entonces nadie pudo oponérsele, y sentenció que la indumentaria de todos los ciegos era blanca. Ellos lo creyeron y hablaban mucho de sus hermosas ropas blancas, aunque ninguno de ellos las llevaba de tal color. De modo que el mundo se burlaba de ellos, por lo que se quejaron al dictador. Éste los recibió de muy mal talante, los trató de innovadores, de libertinos y de rebeldes que adoptaban las necias opiniones de las gentes que tenían vista. Eran rebeldes porque, caso inaudito, se atrevían a dudar de la infalibilidad de su jefe. Esta cuestión suscitó la aparición de dos partidos.
Para sosegar los ánimos, el sumo príncipe de los ciegos lanzó un nuevo edicto, que declaraba que la vestimenta de los ciegos era roja. Pero esto tampoco resultó cierto; ningún ciego llevaba prendas de color rojo. Las mofas arreciaron y la comunidad de los ciegos estaba cada vez más quejosa. El jefe montó en cólera, y los demás también. La batalla duró largo tiempo y no hubo paz hasta que los ciegos tomaron la decisión de suspender provisionalmente todo juicio acerca de los colores.
Un sordo que leyó este cuento admitió que el error de los ciegos había consistido en atreverse a opinar sobre colores. Por su parte, sin embargo, siguió firmemente convencido de que los sordos eran las únicas personas autorizadas a opinar en materia de música.
Hermann Hesse (1929)
1 de febrero de 2005
19 de enero de 2005
Ioannes Paulus II
7 de enero de 2005
La justicia y las matemágicas. Indexación.
Lamentablemente nos vamos acostumbrado a cierto tipo de cosas. Nos habituamos a la injusticia selvática, a la corrupción, a la clientela política, a la ineficiencia, a la mediocridad, a la ley del menor esfuerzo, a la avivada criolla y como a diez mil etcéteras (¿será esto cultura?). Todo esto a costa (y muy a pesar) de aquellos que pagamos los impuestos...
He tenido que volver al diccionario para refrescar algunos conceptos, y qué curioso, diametralmente opuesto a lo que parece, encontré:
Justicia: Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. (Real Academia Española)
Para todos los habitantes que quieran habitar el suelo argentino, sabed que aquí la justicia se conmuta por la peor de las distribuciones.
6 de enero de 2005
K -tras- K
La consecuencia es sencilla de dilucidar: por un tiempito quizás no pase nada, luego aparecerá el mercado negro (o paralelo, según algunos autores), desabastecimiento, colas, etc., etc.
Tarde o temprano habrá que destapar la olla... Si es tarde: siendo optimista habrá hiperinflación. Si a caso es temprano... si es temprano me voy a ver un peliculón que mañana tengo que trabajar.
Ánimo!!!
30 de diciembre de 2004
La declaración de los deberes humanos.
Al fín!!!
Encontré un artículo sobre las obligaciones humanas... de Sergio Sinay* (para el diario La Nación). Trasncribo:
Quizá dentro de algunas centurias cause asombro que, al promediar el siglo XX, los países que componían las Naciones Unidas hubieran firmado una declaración de los derechos humanos. El documento, aprobado el 10 de diciembre de 1948, proclama los derechos civiles, económicos, sociales y políticos de “todos los miembros de la familia humana”.
Acaso los habitantes de ese futuro hipotético se pregunten por qué, al cabo de casi dos mil años de civilización cristiana y occidental y de muchos más de otras culturas, las personas tuvieron que recordarse a sí mismas que el solo hecho de nacer como tales las hacía acreedoras a una serie de prerrogativas vinculadas con la dignidad, la compasión, el respeto, la aceptación, la solidaridad. Con el concepto mismo de vida, en fin.
Los adultos de hoy, los que ya atravesamos la línea media de la vida, somos la primera generación de nuestra especie que vive bajo la cobertura de la Declaración de Derechos Humanos. Y en estos primeros años del siglo XXI la reivindicación de esos derechos parece cobrar una potencia y una perseverancia confirmatorias.
Esto se ve en el mundo y se vive de manera palpable en nuestra propia vida cotidiana. El trabajo, la alimentación, el voto, la educación, la salud, el salario, la antigüedad, la indemnización, la identidad de género, la sexualidad, la identidad, la paternidad, el propio origen familiar, la información en todos los campos y en todas las formas, la libertad, el libre desplazamiento y un número creciente e indeterminado de tópicos son invocados, con razón, como materia de derechos.
Asombra, de veras, la cantidad de derechos que pueden ser reivindicados. Y asombra también que durante tanto tiempo y en tantas sociedades (en muchas, lamentablemente, aún hoy) no hayan sido considerados, nombrados, exigidos ni, mucho menos, respetados. Sin embargo, hay en esta cuestión un aspecto paradójico e inquietante. Por una parte, la reivindicación y defensa de los derechos humanos nos conecta con nuestra condición humana, con la dignidad de esta condición. Por otro lado, de la manera en que dicha reivindicación tiende cada vez más a expresarse, nos disocia de un aspecto esencial de lo humano.
Quizá la conciencia humana alcance su más alto grado de expansión y de expresión cuando cada uno de nosotros pueda sentirse parte de un todo, antes que un todo entre partes sueltas. Cuando la hoja de un árbol cae, en el otoño, el árbol permanece. Sin la hoja, el árbol no hubiera sido el que es. Al morir la hoja, cesa una forma del árbol, pero no el árbol. ¿Qué es el árbol? ¿Su tronco, sus ramas, sus hojas, sus raíces? Es cada una esas cosas. Es todas. No es ninguna de ellas. Es el conjunto. Es imposible que una de todas esas partes se vea afectada sin que sea el árbol el perjudicado. Cuando una hoja enferma, el árbol está enfermo. Cuando un fruto se gesta, es el árbol el que brota. El vigor llega desde sus raíces; cuando es debilitado, ellas mueren.
El árbol no necesita aprender esto. Está en su semilla. Jamás una hoja conspira contra el árbol en nombre de su derecho al verdor perenne. Ni un tronco se desentiende de las ramas en nombre de su derecho a no ser sobrecargado. Ni una raíz se desprende del resto por su derecho a enterrarse a gusto. Hay una sabiduría, por llamarla así, secreta y natural que hace a la armonía del árbol. Cada una de sus partes es el todo y el todo es más que la suma de las partes.
En nuestros días y en nuestra sociedad, veo una tendencia creciente a invocar derechos como derechos de parte. Hay un creciente desinterés por cómo afecta esa invocación al resto del cuerpo social o de la comunidad humana, según, los medios que se utilicen. Los derechos de parte empiezan a prevalecer sobre los derechos del todo, con la creencia de que las prerrogativas de la parte que reclama son más importantes y prioritarias que las de otras ramas del mismo árbol. Si para lograr la reivindicación, otras ramas, la raíz o el mismo tronco se ven perjudicados, poco importa. A la hoja deja de importarle la rama, a la rama no le importa el tronco. Lo que en el árbol natural es sabiduría, en el árbol social es ignorancia. Como si se pudiera ser una hoja sana en un follaje enfermo.
La ciudad es paralizada por quienes reclaman sus derechos negando los de otros (a viajar, a comunicarse, a trabajar). Quienes gobiernan, piensan: “Este reclamo no es contra nosotros; es contra los empleadores”. El tronco del Gobierno se cree parte de otro árbol. Un sector de la sociedad se siente ofendido por una muestra plástica. Un funcionario, responsable de la muestra, dice: “No tengo que pedir perdón, porque no ofendí”. Una hoja del mismo árbol dijo: “Me ofendes”, pero él no la escucha. Cree que sólo lastima cuando él considera que ofende, no cuando el ofendido reclama. Trabajadores que invocan un derecho queman basura, contaminan la ciudad, enferman a sus habitantes. No se creen parte del mismo árbol, no recuerdan que respiran el mismo aire que envenenan.
Esto se multiplica hasta el infinito cuando en una sociedad la palabra “derecho” habilita para cualquier conducta y cualquier método. Pero ocurre que esa palabra forma parte de un árbol en el cual florecen también los deberes.
¿De quién se pide, en definitiva, el respeto de los derechos que invocamos? De los demás. ¿Con quién tenemos deberes? Con los demás. Ese es el costo del beneficio de vivir entre otros seres humanos. Que es, por otra parte, el único modo en que un ser humano puede vivir y trascender. Jean Daniel, un maestro del periodismo y del pensamiento contemporáneo, fundador de Le Nouvel Observateur y compañero de ideas y experiencias de Albert Camus, decía hace poco, a sus lúcidos y vigentes 84 años, que, en una sociedad democrática, los ciudadanos tienen más deberes que derechos y que recordarlo garantiza el desarrollo y la supervivencia de esa sociedad. Por su parte, el filósofo y novelista Jostein Gardner, autor de la ejemplar Historia de Sofía, preguntaba recientemente si, así como el siglo XX fue el de los derechos humanos, no debería ser el siglo XXI aquel en el cual se proclame la Declaración de los Deberes Humanos.
Acaso sea así y acaso sea urgente. Abundan los deberes olvidados o eludidos. Tienen nombres como empatía, solidaridad, aceptación, respeto, constancia, responsabilidad, compasión, presencia, ánimo de escuchar, honestidad, austeridad. Hay muchos más. Detrás de cada derecho que invocamos hay un deber. O más de uno. Y el primer deber es recordarlo. En nombre de la salud del árbol que componemos. Y de su supervivencia.
* Sergio Sinay es autor de Vivir de a dos, Las condiciones del Buen Amor y Ser padre es cosa de hombres, entre otras obras.
29 de diciembre de 2004
¿Tiempo de vacaciones?
"Sí, en el sentido de que la realidad no pinta hoy como los veranos de 1988-89 (Machinea dejó de vender dólares del BCRA), 1989-1990 (González implementó el “plan Bonex”) o 2001-2002 (Duhalde con emergencia económica, devaluación, pesificación asimétrica, corralón, etc.).
No, en el sentido de que en esta fascinante Argentina, vivimos permanentemente con la sensación de que “algo grandioso puede llegar a ocurrir en los próximos 5… segundos”.
De la macro de corto plazo, le asigno importancia a la conversación referida a salarios para 2005. El resto en plena negociación, o no-negociación, según los casos, pero sin sorpresas.
La semana que viene le explicaré cómo veo a 2005.
Por ahora… feliz año nuevo y… ¡ánimo!"