30 de septiembre de 2005

La alta estima del silencio y el recogimiento.

Guardini tendía al silencio por una especie de gravitación espiritual. "El recto callar es el contrapolo viviente del recto hablar. Pertenece a ello como el inspirar al expirar" [1]. Al oir sus conferencias y homilías, se tenía la impresión de que sus palabras procedían siempre del silencio de la meditación asidua y recogida. "Se nota en el que habla si viene del silencio o no. Lo que proviene del silencio tiene plenitud y riqueza (...). Hablar sin silencio se convierte en cháchara. Sólo en el silencio brota la vida, se adensa la energía, se clarifica la interioridad, y los pensamientos e imágenes logran una forma precisa. Cuando se habla desde el silencio, lo que pensamos interiormente adquiere su forma auténtica"[2].


[1] Cf. Briefe über Selbstbildung, M. Grünewald, Maguncia 1930, p. 130.
[2] Cf. O. cit., p. 131.

28 de septiembre de 2005

Como el eco

En la introducción sinfónica de sus rimas (ver post anterior), termina diciendo:

"Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte sin que vengáis a ser mi pesadilla, maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas."

Bécquer

27 de septiembre de 2005

¿Qué queda para mí?


"Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.

Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.

Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse al beso del sol en flores y frutos.

Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de la media noche, que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto de la vida, y agitándose en terrible, aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por donde salir a la luz, de las tinieblas en que viven. Pero, ¡ay, que entre el mundo de la idea y el de la
forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra; y la palabra tímida y perezosa se niega a secundar sus esfuerzos! Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo. Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cae el viento, las hojas amarillas que levantó el remolino.

[...] ¡Anda, pues! andad y vivid con la única vida que puedo daros. Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para que seáis palpables. Os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa estrofa tejida de frases exquisitas, en las que os pudierais envolver con orgullo, como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros, como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado perfume. ¡Mas es imposible!"

Gustavo Adolfo Bécquer

El juego estentacular.

Y siguiendo con más del último post, dice el diablo:

El "Jesús histórico", pues, por peligroso que pueda parecer para nosotros en alguna ocasión particular, debe ser siempre estimulado. Con respecto a la conexión general entre el cristianismo y la política, nuestra posición es más delicada. Por supuesto, no queremos que los hombres dejen que su cristianismo influya en su vida política, porque el establecimiento de algo parecido a una sociedad verdaderamente justa sería una catástrofe de primera magnitud. Por otra parte, queremos, y mucho, hacer que los hombres consideren el cristianismo como un medio; preferentemente, claro, como un medio para su propia promoción; pero, a falta de eso, como un medio para cualquier cosa, incluso la justicia social. Lo que hay que hacer es conseguir que un hombre valore, al principio, la justicia social como algo que el Enemigo (Dios) exige, y luego conducirle a una etapa en la que valore el cristianismo porque puede dar lugar a la justicia social. Porque el Enemigo no se deja usar como un instrumento. Los hombres o las naciones que creen que pueden reavivar la fe con el fin de hacer una buena sociedad podrían, para eso, pensar que pueden usar las escaleras del Cielo como un atajo a la farmacia más próxima. Por fortuna, es bastante fácil convencer a los humanos de que hagan eso. Hoy mismo he descubierto en un escritor cristiano un pasaje en el que recomienda su propia versión de cristianismo con la excusa de que "sólo una fe así puede sobrevivir a la muerte de viejas culturas y al nacimiento de nuevas civilizaciones". ¿Ves la pequeña discrepancia? "Creed esto, no porque sea cierto, sino por alguna; otra razón." Ese es el juego.

22 de septiembre de 2005

Querida patria

Una vez, descansando en el Manzano histórico, escuché responder a un conocido, tras la pregunta "¿cuán significativo es este manzano?", que ese árbol era más importante que la Virgen María.

No pude hacer menos que levantarme e irme... (en ese orden).

A lo largo de mi ¿corta? vida, me he topado con numerosos personajes de tales características.

Su primer valor: LA PATRIA.
Su segundo valor: ........ ¿hay otro? Porque Dios deja de ser un valor (EL VALOR, si es que se me permite tal atributo), y pasa a ser un medio. Un medio que ayude y sostenga el "dios" PATRIA.

Es triste...

Quiero a mi patria, que es la que me ha cobijado, la que me ha alegrado y por la que también he sufrido. Pero no me lo imaginé nunca a Dios diciendo: "Bueno, muchachos, del paralelo 23 para allá es el país A y para este otro lado el B"... "la gente del A, por favor, trate de odiar y dominar a B y los de B otro tanto con A"... y no sé qué cantidad de yerbas habrán aspirado estos simpáticos personajes para imaginar vaya uno a saber qué cosas. Y por supuesto, también ese honorable patriotismo se traslada a la forma de vestir, por lo que si te ven con corbata o con jean (o en el peor de los casos con ambas) te rotulan, como mínimo, de traidor a la patria.

A toda esta mediocre introducción me impulsó el siguiente fragmentito de C. Lewis en su "Cartas del diablo a su sobrino", en el que un diablo le aconseja a su sobrino (otro diablo) cómo ganar adeptos (humanos) para el fuego eterno :

"Adopte lo que sea, tu principal misión será la misma. Déjale empezar por considerar el patriotismo o el pacifismo como parte de su religión. Después déjale, bajo el influjo de un espíritu partidista, llegar a considerarlo la parte más importante. Luego, suave y gradualmente, guíale hasta la fase en la que la religión se convierte en meramente parte de la "Causa", en la que el cristianismo se valora primordialmente a causa de las excelentes razones a, favor del esfuerzo bélico inglés o del pacifismo que puede suministrar. La actitud de la que debes guardarte es aquella en la que los asuntos materiales son tratados primariamente como materia de obediencia. Una vez que hayas hecho del mundo un fin, y de la fe un medio, ya casi has vencido a tu hombre, e
importa muy poco qué clase de fin mundano persiga. Con tal de que los mítines, panfletos, políticas, movimientos, causas y cruzadas le importen más que las oraciones, los sacramentos y la caridad, será nuestro; y cuanto más "religioso" (en ese sentido), más seguramente nuestro."

20 de septiembre de 2005

Desde la infancia.

"El retorno al hogar paterno y al bien era siempre redentor y grandioso, y yo sentía que aquello era lo único bueno y deseable; pero la parte de la historia que se desarrollaba entre los malos y los perdidos siempre resultaba más atractiva y, si se hubiera podido decir o confesar, daba casi pena que el hijo pródigo se arrepintiese y volviera. Pero aquello no se decía y ni siquiera se pensaba; existía solamente como presentimiento y posibilidad, muy dentro de la conciencia. Cuando imaginaba al diablo, podía representármelo muy bien en la calle, disfrazado o al descubierto, en el mercado o en una taberna, pero nunca en nuestra casa."

Hermann Hesse

¿Qué he hecho?

Con mi frente reclinada en tu costado,
con la mente y las miradas recogidas,
con los labios en la hiel de tus heridas,
con dolor y con amor casi infinito,
Dueño mío, mi JESUS Crucificado,
yo medito,
yo medito en un misterio tan profundo,
que sorprende y martiriza
y anonada a las almas que te quieren en el mundo:
Si hace diecinueve siglos que viniste,
y con tu vida y doctrina,
el camino nos abriste para una dicha divina...
Si hace diecinueve siglos te ofreciste como Manjar, como Amigo,
para que en el mundo triste los hombres vivan contigo...
Si hace diecinueve siglos que moriste,
y a los hombres redimiste,
¡a todos, Dueño querido, con tu Cruz, con tu agonía!
¿por qué,
por qué todavía quedan más de mil millones entre sombras y aflicciones,
que ni siquiera han oído que viniste?
¡Gran misterio, CRISTO Santo!
Tu respuesta yo demando humildemente,
con mi frente agobiada de dolor,
sobre tu pecho...
y JESÚS me respondía:
“Hijo mío, para que esas pobres almas me conozcan,
me adoren y me quieran, ¿tú, qué has hecho?”...

14 de septiembre de 2005

Señor Dios, enséñame dónde y cómo buscarte,
dónde y cómo encontrarte...
Tú eres mi Dios, tú eres mi Señor,
y yo nunca te he visto.
Tú me has modelado y me has remodelado,
y me has dado todas las cosas buenas que poseo,
y aún no te conozco...
Enséñame cómo buscarte...
porque yo no sé buscarte si tú no me enseñas,
ni hallarte si tú mismo no te presentas a mí.
Que te busque en mi deseo ,
que te desee en mi búsqueda.
que te busque amándote
y que te ame cuando te encuentre.

San Anselmo de Canterbury

9 de septiembre de 2005

Teatro de LADRONES

Comienzo a leer la noticia de que en el teatro Colón realizaron un paro y además, violentamente, no dejaron ensayar a la pianista que habría de dar un concierto con músicos invitados a último momento.

Por un momento digo: "es mala gente esta pianista, que no colabora con sus colegas que deben estar pasando hambre."

Luego digo: "sin embargo ella está en todo su derecho de querer trabajar y de que no se lo impidan"

Después sigo leyendo:

"La nueva grilla supone aumentos de entre 32% y 42%, el blanqueo de todas las sumas no remunerativas y la suspensión por 18 meses de las jubilaciones obligatorias, que afectarían a 250 empleados. [...] De acuerdo a lo informado por la Ciudad, el sueldo bruto de un concertino (violinista principal) pasará de $ 3.073 a $ 4.000; el de un músico promedio, de $ 2.021 a $ 2.730; y el de un técnico, de $ 1.100 a $ 1.650."


Ya casi con unas lágrimas en las ventanas de mi alma, una estridente puteada a lo italiano en el medio de mi garganta, la bronca que me quema desde los cayos de la planta de los pies hasta el par de pelos que intentan dar sombra a mi cabeza y al borde de una resignación de condenado a muerte, lo único que suelta mi ser es un suspiro... y silencio.

¿Para qué amargarme de éste, mi país, el país de los bananeros?

25 de agosto de 2005

Segunda hora

Jesús se aleja de su Madre Santísima y se encamina al Cenáculo. (De las 6 a las 7 de la tarde)

"Jesús mío adorable, mientras tomo parte junto contigo en tus dolores y en los de tu afligida Madre, veo que te decides a partir para encaminarte adonde el Querer del Padre te llama. Es tan grande el dolor entre Hijo y Madre, que os hace inseparables, por lo que Tú te quedas en el corazón de tu Mamá y la dulce Mamá y Reina se deja en el tuyo, de lo contrario os hubiera sido imposible separaros. Pero después, bendiciéndoos mutuamente, Tú le das tu último beso para darle fuerzas en los amargos dolores que va a sufrir, le dices tu último Adiós y partes. Pero la palidez de tu rostro, los labios temblorosos, tu voz sofocada, como si fueras a romper en llanto al decirle Adiós... ah, todo esto me dice cuánto la amas y lo que sufres al dejarla. Pero para cumplir la Voluntad del Padre, con vuestros corazones fundidos el uno en el otro, a todo os sometéis queriendo reparar por aquellos que por no vencer las ternuras de los familiares o amigos o los vínculos y los apegos a las criaturas no se preocupan por cumplir el Querer Santo de Dios y corresponder al estado de santidad al que Dios los llama. Qué dolor te dan estas almas al rechazar de sus corazones al amor que quieres darles y se contentan con el amor de las criaturas..."

LUISA PICCARRETA

24 de agosto de 2005

Gracias para siempre!

La Iglesia ha recibido la Eucaristía de Cristo, su Señor, no sólo como un don entre otros muchos, aunque sea muy valioso, sino como el don por excelencia, porque es don de sí mismo, de su persona en su santa humanidad y, además, de su obra de salvación. Ésta no queda relegada al pasado, pues «todo lo que Cristo es y todo lo que hizo y padeció por los hombres participa de la eternidad divina y domina así todos los tiempos...».


Ecclesia de Eucharistia

22 de agosto de 2005

Acomodarse

El que enseña debe "hacerse todo a todos" (1 Cor 9,22), para ganarlos a todos para Jesucristo... ¡Sobre todo que no se imagine que le ha sido confiada una sola clase de almas, y que, por consiguiente, le es lícito enseñar y formar igualmente a todos los fieles en la verdadera piedad, con un único método y siempre el mismo! Que sepa bien que unos son, en Jesucristo, como niños recién nacidos, otros como adolescentes, otros finalmente como poseedores ya de todas sus fuerzas... Los que son llamados al ministerio de la predicación deben, al transmitir la enseñanza del misterio de la fe y de las reglas de las costumbres, acomodar sus palabras al espíritu y a la inteligencia de sus oyentes (Catech. R., Prefacio, 11).

17 de agosto de 2005

Answer the questions

«La principal ocupación de la filosofía es cuestionar y aclarar algunas ideas muy comunes que todos nosotros usamos cada día sin pensar sobre ellas. Un historiador puede preguntarse qué sucedió en tal momento del pasado, pero un filósofo preguntará: ¿qué es el tiempo? Un matemático puede investigar las relaciones entre los números pero un filósofo preguntará: ¿qué es un número? Un físico se preguntará de qué están hechos los átomos o qué explica la gravedad, pero un filósofo preguntará: ¿cómo podemos saber que hay algo fuera de nuestras mentes? Un psicólogo puede investigar cómo los niños aprenden un lenguaje, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una palabra significa algo? Cualquiera puede preguntarse si está mal colarse en el cine sin pagar, pero un filósofo preguntará: ¿por qué una acción es buena o mala?[1]».


[1] What does it all mean?, de T. Ángel, Oxford, Oxford University Press.

Padre Pío

Algunos fragmentillos de algunas de sus cartillas:

"[...] Hay igualmente algunas enfermedades físicas cuya curación no se consigue tomando medicamentos y sí, con modo idóneo de vivir. El amor propio, la propia estima, la falsa libertad de espíritu, son raíces que no pueden arrancarse del corazón fácilmente; pero puede impedirse que produzcan sus frutos, que son los pecados.
Porque sus brotes y salidas, o sea las primeras sacudidas y primeros movimientos, no pueden impedirse del todo mientras estamos en este mundo; pero se puede, y en esto debemos poner todo nuestro cuidado, moderar y disminuir su ímpetu y manera con la práctica asidua de la virtud contraria y particularmente de la humildad, de la obediencia y del amor a Dios."

"[...] Mientras me aflijo y ruego de esta manera, siento una alegría espiritual al considerar el singularísimo amor que Jesús le tiene. Señal cierta de este amor es la tempestad que ruge sobre su cabeza y que la va transformando por entero. No crea que ésta es una condición personal; es Dios mismo quien advierte que la tentación es una prueba de que el alma se está uniendo con Dios: "Hijo, si te aprestas a servir a Dios, prepara tu alma a la tribulación"."

9 de agosto de 2005

Apariencias...

Primero una historia. Al comenzar el college en Estados Unidos, una alumna fue a estudiar a una ciudad distinta de la que vivía. Durante 3 meses no se comunicó con sus padres, hasta que llegó la esperada misiva, cuyo texto es el siguiente: “queridos padres: no quise escribir antes, para no dejarme llevar por las primeras impresiones. La vida en la universidad es tranquila… casi siempre. Ocurre que al poco tiempo de llegar se desató un incendio en mi dormitorio. Desesperada, salté por la ventana y me quebré una pierna. A mi pedido de auxilio acudió el empleado de la estación de servicio que funciona enfrente. Me llevó al hospital y me acompañó durante la internación. Como al salir la universidad no había reparado el dormitorio, el muchacho me ofreció que viviera con él. Nos enamoramos. Quédense tranquilos, nos casaremos antes de que se note. Su piel es un poco más oscura que la nuestra, y su familia se dedica al contrabando de armas… Bien queridos padres, calma: ni me rompí una pierna, ni estoy embarazada, ni me voy a casar con un negro. Sólo quería decirles que me bocharon en inglés y en matemáticas, y quería poner la noticia en perspectiva”.

De esta notable historia me estaba acordando el otro día, cuando al conocerse la estimación del INDEC de la tasa de inflación de julio pasado, se registró alivio porque “sólo” había sido de 1%, cuando se “esperaba” 1,4% (¿quién esperaba? Porque como bien me dijo un atento y agudo lector de Contexto, la realidad en materia de pronósticos es la meta inflacionaria incluida en el presupuesto 2005, y la formulada originalmente por el BCRA, que son de 8% diciembre contra diciembre, y ambas resultaron desbordadas por la realidad).

J C de Pablo

Propiedad reflexiva


"La soberbia no es grandeza sino hinchazón;

y lo que está hinchado parece grande pero no está sano."

San Agustín

Hace un tiempito fui a una psicóloga. Entre sus preguntas surgió la siguiente:

-¿Qué te da bronca?

Después de unos segundos de reflexión le contesté:

-Lo que más bronca me da es la gente soberbia y la gente egoísta...

Sin decir nada reflexioné para mis adentros: mmm ... eso me da bronca porque ... yo soy así. Pues, no ha dejado de darme vueltas por la cabeza la idea de que uno odia en los demás los defectos que padece uno mismo. O al menos en parte... o al menos en parte...

Sea en parte, sea en todo, la soberbia es el peor pecado que puedo cometer... mejor expresado: la soberbia es el peor pecado que he cometido... y lo sigo haciendo... o viviendo.

No estoy sano, estoy hinchado. Por eso extiendo mi mano desesperada y, sumergido en el mar de mis miserias, grito: "¡Señor, sálvame!". Y le pido a la Santísima Virgen María que me tome en sus brazos y me acaricie... porque soy un miserable, un pobre tipo, un hombre de poca fe.

Ojalá estas palabras pasen neutras ante tu mirada, ojalá a lo sumo te den lástima... y si es así... ya me conoces.

8 de agosto de 2005

Sobre el canto

El júbilo es un sonido que indica la incapacidad de expresar lo que siente el corazón. Y este modo de cantar es el más adecuado cuando se trata del Dios inefable. Porque, si es inefable, no puede ser traducido en palabras. Y, si no puedes traducirlo en palabras y, por otra parte no te es lícito callar, lo único que puedes hacer es cantar con júbilo. De este modo, el corazón se alegra sin palabras y la inmensidad del gozo no se ve limitada por unos vocablos. Cantadle con maestría y con júbilo.

San Agustín

29 de julio de 2005

Que nadie se ensoberbezca, sino que se gloríe en la cruz del Señor

Considera, oh hombre, en cuán grande excelencia te ha puesto el Señor Dios, porque te creó y formó a imagen de su amado Hijo según el cuerpo, y a su semejanza (cf. Gén 1,26) según el espíritu. Y todas las criaturas que hay bajo el cielo, de por sí, sirven, conocen y obedecen a su Creador mejor que tú. Y aun los demonios no lo crucificaron, sino que tú, con ellos, lo crucificaste y todavía lo crucificas deleitándote en vicios y pecados. ¿De qué, por consiguiente, puedes gloriarte? Pues, aunque fueras tan sutil y sabio que tuvieras toda la ciencia (cf. 1 Cor 13,2) y supieras interpretar todo género de lenguas (cf. 1 Cor 12,28) e investigar sutilmente las cosas celestiales, de ninguna de estas cosas puedes gloriarte; porque un solo demonio supo de las cosas celestiales y ahora sabe de las terrenas más que todos los hombres, aunque hubiera alguno que hubiese recibido del Señor un conocimiento especial de la suma sabiduría. De igual manera, aunque fueras más hermoso y más rico que todos, y aunque también hicieras maravillas, de modo que ahuyentaras a los demonios, todas estas cosas te son contrarias, y nada te pertenece, y no puedes en absoluto gloriarte en ellas; por el contrario, en esto podemos gloriarnos: en nuestras enfermedades (cf. 2 Cor 12,5) y en llevar a cuestas a diario la santa cruz de nuestro Señor Jesucristo (cf. Lc 14,27).

San Francisco de Asís, Escritos Completos, Cap V.

22 de julio de 2005

Grandes pequeñeces

¡Oh cuán presto se pasa la gloria del mundo! Pluguiera a Dios que su vida concordara con su ciencia, y entonces hubieran estudiado y leído bien. ¡Cuántos perecen en este siglo por su vana ciencia, que cuidan poco del servicio de Dios! Y porque eligen ser más grandes que humildes, por eso se hacen vanos en sus pensamientos. Verdaderamente es grande el que tiene gran caridad. Verdaderamente es grande el que se tiene por pequeño y tiene en nada la más encumbrada honra. Verdaderamente es prudente el que todo lo terreno tiene por estiércol (Phil. 3,8) para ganar a Cristo. Y verdaderamente es sabio el que hace la voluntad de Dios y deja la suya.

Imitación de Cristo, Libro Primero, Cap 3

21 de julio de 2005

Conocimiento útil

“Sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores”.

Sócrates

“¿Qué importa saber lo qué es una línea recta si no se sabe lo que es la rectitud?”

Séneca

19 de julio de 2005

Sabiduría

«¿Acaso el principio de sabiduría no es abstenerse de todo aquello que desagrada a Dios? Y, ¿cómo puede uno abstenerse si no es evitando hacer algo sin haber pedido consejo, o no diciendo lo que no hay que decir, o considerándose a sí mismo loco, tonto, despreciable y que no vale nada? »

Barsanufio de Gaza (s VI)

Tal como está expresado en varios pasajes bíblicos, "Primicia de la sabiduría es el temor del Señor" (ver por ej: Proverbios 1,7 ; Salmo 110,10 ; etc.)
A la luz de esto y de una simple secuencia, podemos afirmar que la sabiduría es un don de Dios (infinita sabiduría), más concretamente, podemos decir que el Santo Temor de Dios nos es dado por medio del Espíritu Santo: es uno de sus siete dones. Y si no es este Santo Temor ya la misma sabiduría, al menos es su camino.
Por lo que: ¿qué resta al hombre, sino simplemente dar gracias y pedir? Porque todo procede de Dios, unque no todo conduzca a Él.

Fugaz

- Hijos míos, grandes cosas hemos prometido, pero mucho mayores son las que Dios nos ha prometido a nosotros; mantengamos lo que nosotros hemos prometido y esperemos con certeza lo que nos ha sido prometido. Breve es el deleite del mundo, pero la pena que le sigue después es perpetua. Pequeño es el padecer de esta vida, pero la gloria de la otra vida es infinita.

De las Florecillas, Cap XVIII

18 de julio de 2005

Un día, al volver San Francisco del bosque, donde había ido a orar, el hermano Maseo quiso probar hasta dónde llegaba su humildad; le salió al encuentro y le dijo en tono de reproche:

- ¿Por qué a ti? ¿Por qué a ti? ¿Por qué a ti?

- ¿Qué quieres decir con eso? -repuso San Francisco.

Y el hermano Maseo:

- Me pregunto ¿por qué todo el mundo va detrás de ti y no parece sino que todos pugnan por verte, oírte y obedecerte? Tú no eres hermoso de cuerpo, no sobresales por la ciencia, no eres noble, y entonces, ¿por qué todo el mundo va en pos de ti?

Al oír esto, San Francisco sintió una grande alegría de espíritu, y estuvo por largo espacio vuelto el rostro al cielo y elevada la mente en Dios; después, con gran fervor de espíritu, se dirigió al hermano Maseo y le dijo:

- ¿Quieres saber por qué a mí? ¿Quieres saber por qué a mí? ¿Quieres saber por qué a mí viene todo el mundo? Esto me viene de los ojos del Dios altísimo, que miran en todas partes a buenos y malos, y esos ojos santísimos no han visto, entre los pecadores, ninguno más vil ni más inútil, ni más grande pecador que yo. Y como no ha hallado sobre la tierra otra criatura más vil para realizar la obra maravillosa que se había propuesto, me ha escogido a mí para confundir la nobleza, la grandeza, y la fortaleza, y la belleza, y la sabiduría del mundo, a fin de que quede patente que de Él, y no de creatura alguna, proviene toda virtud y todo bien, y nadie puede gloriarse en presencia de Él, sino que quien se gloría, ha de gloriarse en el Señor (1 Cor 27-31), a quien pertenece todo honor y toda gloria por siempre.

El hermano Maseo, ante una respuesta tan humilde y dicha con tanto fervor, quedó lleno de asombro y comprobó con certeza que San Francisco estaba bien cimentado en la verdadera humildad.

De las Florecillas, Cap X.

"El sabio no dice nunca todo lo que piensa,

pero siempre piensa todo lo que dice."

Aristóteles

15 de julio de 2005

Escrito Catequísticos.

"Puede también responder que Dios mismo testifica que las enseñanzas de la fe son verdaderas. Si un rey enviara una carta sellada con su sello, nadie osaría decir que aquella carta no provenía de la voluntad del rey. Ahora bien, todo lo que os santos creyeron y nos transmitieron sobre la fe de Cristo, está sellado con el sello de Dios. Este sellos son las obras que ninguna criatura puede hacer, es decir, los milagros, con los que Cristo confirmó las palabras de los Apóstoles y de los santos.

Si dijeras que nadie ha visto milagros, te respondo: es sabido que el mundo entero daba culto a los ídolos y perseguía la fe de Cristo, según narran hasta los mismos historiadores paganos; pero ahora se han convertido a Cristo todos, sabios, nobles, ricos, poderosos y grandes, ante la predicación de unos sencillos, pobres y escasos predicadores de Cristo. O se ha realizado esto con milagros, o sin ellos. Si con milagros, ya tienes la respuesta. Si sin ellos, diré que no pudo darse milagro mayor que el que el mundo entero se convirtiese sin milagros. No necesitamos más.

En conclusión, nadie debe dudar acerca de la fe, sino creer las cosas de fe más que las que puede ver, porque la vista del hombre puede engañarse, pero la sabiduría de Dios jamás se equivoca."

Santo Tomás de Aquino

Gloriarse en la cruz

- Y ahora escucha la conclusión, hermano León: por encima de todas las gracias y de todos los dones del Espíritu Santo que Cristo concede a sus amigos, está el de vencerse a sí mismo y de sobrellevar gustosamente, por amor de Cristo Jesús, penas, injurias, oprobios e incomodidades. Porque en todos los demás dones de Dios no podemos gloriarnos, ya que no son nuestros, sino de Dios; por eso dice el Apóstol: ¿Qué tienes que no hayas recibido de Dios? Y si lo has recibido de Él, ¿por qué te glorías como si lo tuvieras de ti mismo? (1 Cor 4,7). Pero en la cruz de la tribulación y de la aflicción podemos gloriarnos, ya que esto es nuestro; por lo cual dice el Apóstol: No me quiero gloriar sino en la cruz de Cristo (Gál 6,14).

A Él sea siempre loor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

De las Florecillas, Cav VIII

14 de julio de 2005

Como peregrinos

Puesto que San Francisco y sus compañeros habían sido llamados y elegidos por Dios para llevar la cruz de Cristo en el corazón y en las obras y para predicarla con la lengua, parecían, y lo eran, hombres crucificados en la manera de vestir, en la austeridad de vida y en sus acciones y obras; de ahí que deseaban más soportar humillaciones y oprobios por el amor de Cristo que recibir honores del mundo, muestras de respeto y alabanzas vanas; por el contrario, se alegraban de las injurias y se entristecían con los honores. Y así iban por el mundo como peregrinos y forasteros, no llevando consigo sino a Cristo crucificado. Y, puesto que eran verdaderos sarmientos de la verdadera vid, Jesucristo, producían copiosos y excelentes frutos en las almas que ganaban para Dios.

De las Florecillas, cap V

13 de julio de 2005

Sano equilibrio sonoro

El hombre taciturno, excesivamente callado, se convierte en un ser desagradable; pero los que hablan sin parar irritan y aburren a sus oyentes. Tenemos, pues, que evitar las palabras inútiles, pero sin caer en el laconismo exagerado, incompatible con la delicadeza.

-Había en Teherán, en Persia, un viejo mercader que tenía tres hijos. Un día el mercader llamó a los jóvenes y les dijo: “El que sea capaz de pasar el día sin pronunciar una palabra inútil recibirá de mí un premio de veintitrés timunes”.

Al caer de la noche los tres hijos fueron a presentarse ante el anciano. Dijo el primero:

-Evité hoy ¡Oh, padre mío! Toda palabra inútil. Espero, pues, haber merecido, según tu promesa, el premio ofrecido. El premio, como recordarás sin duda, asciende a veintitrés timunes.

El segundo se acercó al viejo, le besó las manos, y se limitó a decir:

-¡Buenas noches, padre!

El más joven no dijo una palabra. Se acercó al viejo y le tendió la mano para recibir el premio. El mercader, al observar la actitud de los tres muchachos, habló así:

-El primero, al presentarse ante mí, fatigó mi intención con varias palabras inútiles; el tercero se mostró exageradamente lacónico. El premio corresponde, pues, al segundo, que fue discreto sin verbosidad, y sencillo sin afectación.

12 de julio de 2005

El símbolo del cordero.

Era costumbre en el antiguo Oriente que los reyes se llamaran a sí mismos pastores de su pueblo. Era una imagen de su poder, una imagen cínica: para ellos, los pueblos eran como ovejas de las que el pastor podía disponer a su agrado. Por el contrario, el pastor de todos los hombres, el Dios vivo, se ha hecho él mismo cordero, se ha puesto de la parte de los corderos, de los que son pisoteados y sacrificados. Precisamente así se revela Él como el verdadero pastor: "Yo soy el buen pastor [...]. Yo doy mi vida por las ovejas", dice Jesús de sí mismo (Jn 10, 14s.).

No es el poder lo que redime, sino el amor. Éste es el distintivo de Dios: Él mismo es amor. ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte! Que actuara duramente, derrotara el mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios. Y, no obstante, todos necesitamos su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado y no por los crucificadores. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres.


Ratzinger