“Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.” (Mt 7,12)
21 de febrero de 2013
La regla de oro: el sentido del otro.
19 de febrero de 2013
Privilegio y humildad...
18 de febrero de 2013
La Gracia supone la naturaleza...
Comienza el último año del Seminario, sí, el octavo... con sentimientos encontrados...
Por una parte, muchas ganas de terminar, de ser cura, de estar definitivamente en una parroquia, y no sólo los fines de semana.
Por otro lado: inquietud-preocupación al saber cuántas cosas quedan aún por trabajar en uno mismo. Una sensación -basada en la verdad de la realidad- de que no estoy preparado... y quizás nunca lo esté...
Que debo CONFIAR más en Dios y menos en mí mismo, eso es a todas luces evidente. (Valga agregar a la lista los verbos: pensar, amar, vivir, (y un largo etcétera) más en Dios, y menos ...
En el año de la Fe, ayúdanos, Señor, y aunque -un poco- creemos: ¡aumenta nuestra fe!
Sigo haciendo mía aquellas sabias y benditas palabras orantes de San Agustín: "¡Dame, Señor, lo que me pides, y pídeme lo que quieras"!
16 de julio de 2007
De vacaciones
14 de julio de 2007
Sobre el poverello
Hoy hablamos de la conversión de san Francisco, pensando en la opción radical de vida que hizo desde su juventud; sin embargo, no podemos olvidar que su primera "conversión" tuvo lugar con el don del bautismo. La respuesta plena que dio siendo adulto no fue más que la maduración del germen de santidad que recibió entonces.
Es importante que en nuestra vida y en la propuesta pastoral tomemos cada vez mayor conciencia de la dimensión bautismal de la santidad. Es don y tarea para todos los bautizados. A esta dimensión hacía referencia mi venerado y amado predecesor en la carta apostólica Novo millennio ineunte cuando escribió: "Preguntar a un catecúmeno, "¿quieres recibir el bautismo?", significa al mismo tiempo preguntarle: "¿quieres ser santo?"" (n. 31).
Los cristianos de nuestro tiempo tienen que afrontar cada vez con mayor frecuencia la tendencia a aceptar un Cristo disminuido, admirado en su humanidad extraordinaria, pero rechazado en el misterio profundo de su divinidad. El mismo san Francisco sufre una especie de mutilación cuando se lo cita como testigo de valores, ciertamente importantes, apreciados por la cultura moderna, pero olvidando que la opción profunda, podríamos decir el corazón de su vida, es la opción por Cristo.
Su mirada a la naturaleza es, en realidad, una contemplación del Creador en la belleza de las criaturas.
San Francisco es un hombre para los demás, porque en el fondo es un hombre de Dios. Querer separar, en su mensaje, la dimensión "horizontal" de la "vertical" significa hacer irreconocible a san Francisco.
Es preciso redescubrir el valor no sólo biográfico, sino también "eclesiológico", del encuentro del joven Francisco con el obispo Guido, a cuyo discernimiento y en cuyas manos entregó su opción de vida por Cristo, despojándose de todo.
6 de febrero de 2007
5 de febrero de 2007
30 de enero de 2007
Armonía entre tranquilidad y actividad
29 de enero de 2007
10 de noviembre de 2005
Efectos de la humillación y la mortificación
“La humillación no sólo se debe aceptar, sino también amarla, tanto como para masticarla como un alimento, y como cuando un alimento es amargo, por cuanto más se mastica tanto más se siente la amargura, así la humillación bien masticada hace nacer la mortificación, y estos son dos potentísimos medios, esto es, la humillación y la mortificación, para salvar ciertos obstáculos y obtener las gracias que se necesitan. Y mientras parecen dañinos a la naturaleza humana, como el alimento amargo parece que quiera causar más mal que bien, así la humillación y la mortificación, pero no. Cuando el fierro es más golpeado sobre el yunque, tanto más arroja chispas de fuego y queda puro, así el alma, cuanto más es humillada y golpeada bajo el yunque de la mortificación, tanto más arroja chispas de fuego celestial y queda purgada si verdaderamente quiere caminar la vía del bien; pero si es falsa sucede todo lo contrario.”
3 de noviembre de 2005
Jesús le habla de la nada y del amor que le lleva.
Jesús continúa viniendo pero con un aspecto todo nuevo. Parecía que de su corazón bendito salía un tronco de árbol que tenía tres raíces distintas, y este tronco, de su corazón entraba en el mío, y saliendo de mi corazón el tronco formaba tantas bellas ramas cargadas de flores, de frutos, de perlas y de piedras preciosas, resplandecientes como estrellas fulgidísimas. Ahora, mi amante Jesús, viéndose a la sombra de este árbol, se recreaba todo, mucho más que del árbol caían tantas perlas que formaban un bello adorno a su Santísima Humanidad. Mientras estaba en esta posición me ha dicho:
“Hija mía amadísima, las tres raíces que ves que contiene este árbol son: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Y lo que tú ves, que este tronco sale de Mí y se introduce en tu corazón, significa que no hay bien que posean las almas que no venga de Mí; así que después de la Fe, la Esperanza y la Caridad, el primer desarrollo que hace este tronco es el hacer conocer que todo el bien viene de Dios, que de ellas no tienen otra cosa que su propia nada, y que esta nada no hace otra cosa que darme la libertad de hacerme entrar en ellas y hacerme obrar lo que quiero; mientras que hay otras nadas, esto es, otras almas, que con la libre voluntad que tienen se oponen, entonces, faltando este conocimiento, el tronco no produce ni ramas ni frutos, ni ninguna otra cosa de bueno. Las ramas que contiene este árbol, con todo el aparato de las flores, frutos, perlas y piedras preciosas, son todas las diversas virtudes que puede poseer el alma. Ahora, ¿quién ha dado la vida a este árbol tan bello? Ciertamente las raíces, esto significa que la Fe, la Esperanza y la Caridad abrazan todo, contienen todas las virtudes, tanto, que son puestas como base y fundamento del árbol, y sin ellas no se puede producir ninguna otra virtud.”
Así que he comprendido también que las flores significan las virtudes, los frutos los sufrimientos, las piedras y las perlas el sufrir únicamente por el solo amor de Dios. He aquí por qué aquellas perlas que caían formaban ese bello ornamento a Nuestro Señor. Ahora, mientras Jesús se sentaba a la sombra de este árbol, me miraba con ternura toda paterna, entonces, tomado por un rapto amoroso, que parecía que no podía contener en Sí, abrazándome fuertemente ha comenzado a decir:
“¡Cómo eres bella! Tú eres mi candorosa paloma, mi amada morada, mi templo vivo, en el cual unido con el Padre y el Espíritu Santo me complazco en deleitarme. Tu continuo penar por Mí me alivia y consuela de las continuas ofensas que me hacen las criaturas. Debes saber que es tanto el amor que te tengo, que estoy obligado a esconderlo en parte, para hacer que tú no enloquezcas y puedas vivir, porque si te lo hiciese ver no sólo enloquecerías, sino que no podrías continuar viviendo, tu débil naturaleza quedaría consumada por las llamas de mi Amor.”
Mientras esto decía yo me sentía toda confundir y aniquilar, y me sentía hundir en el abismo de mi nada, porque me veía toda imperfecta, especialmente notaba mi ingratitud y frialdad a las tantas gracias que el Señor me hace. Pero espero que todo redunde a su gloria y honor, esperando con firme confianza que en un esfuerzo de su Amor quiera vencer mi dureza.Luisa Picarretta
25 de octubre de 2005
Los riesgos de la intensidad
“Mi abuelo me decía: `en la vida hay que ir tranquilo y seguro, sin angustia ni ansiedad. No hace falta correr más riesgos que los estrictamente necesarios, porque ya la vida, si es vivida como debe serlo, con intensidad, se encargará de proporcionarnos muchos más peligros que los que uno quiera buscar”.
Aznar, J. M.: Retratos y perfiles. De Fraga a Bush, Planeta, 2005.
24 de octubre de 2005
Vocación a pesar de todo
21 de octubre de 2005
Del sufrimiento
dolido por el amor y la renuncia de levantar vuelo.
Se queman en fantasías lo mejor de mis sueños,
y se transforman en polvo todos mis cimientos.
Ojalá pudiera quemar mi dolor en estas palabras
y así volar en plenitud, desplegadas las alas.
Descansar en la Altura, porque es allí mi morada,
y respirar el Amor que da Vida a mi alma.
Suplico a estas notas que se lleven mis penas,
esas que me escoltan y me desesperan.
Oh Vida!, saca de este mal el bien que tu quieras,
sólo dame entereza, mientras dure la espera.
No pretendo cortar mis raíces de sauce,
preguntar el “por qué” es un vano gastarse.
Me abandono en Tus brazos, llenos de sangre,
Divino tesoro que por mí derramaste.
11 de octubre de 2005
Revolución
7 de octubre de 2005
El cuarto Poema del Siervo de Yavé
«No hay en él parecer,
no hay hermosura para que le miremos ...
Despreciado y abandonado de los hombres,
varón de dolores y familiarizado con el sufrimiento,
y como uno ante el cual se oculta el rostro,
menospreciado sin que le tengamos en cuenta.
Pero fue él ciertamente quien soportó nuestros sufrimientos
y cargó con nuestros dolores,
mientras que nosotros le tuvimos por castigado,
herido por Dios y abatido.
Fue traspasado por nuestras iniquidades
y molido por nuestros pecados.
El castigo de nuestra paz fue sobre él,
y en sus llagas hemos sido curados.
Todos nosotros andábamos errantes como ovejas,
siguiendo cada uno su camino,
y Yavé cargó sobre él
la iniquidad de todos nosotros».
Is 53, 2-6
6 de octubre de 2005
¿Por qué?
¿Quién soy yo? Soy menos que un granito de polvo frente al universo, soy menos que una gotita invisible frente al océano, soy menos que un repugnante gusanillo que se arrastra en el fango de la tierra.
Soy un pobre sacerdote, entre tantos, el menos culto, el menos docto, el más desprovisto, un pobre sacerdote rico sólo en innumerables miserias de toda naturaleza.
¿Por qué me ha escogido Dios? Para que se entienda que yo no soy más que un pobre instrumento en Sus Manos, para que se entienda por todos que no soy más que una miserable pluma despuntada, mi misma caligrafía es símbolo de mi inconmensurable pobreza y nulidad.
¿Por qué me ha escogido Dios? Para confundir a los soberbios, hinchados de orgullo por su saber, que han llenado la Iglesia de errores y de herejías, envenenando a las almas. Sí, necedades, errores, herejías, sobre Dios, sobre la Iglesia, sobre la Santísima Virgen, sobre la Revelación. Dios es infinitamente sencillo y nos quiere sencillos y humildes.
“En verdad, en verdad os digo que si no os volvéis sencillos como estos pequeños, no entraréis en el reino de los cielos”.Basta transformar las cosas simples en las cosas más complicadas, basta acuñar nuevos vocablos, nuevas palabras, para ostentar su saber y atraer sobre sí, de este modo, la atención de los otros. [...]"
Esta es la introducción del libro de Monseñor Ottavio Michelini: "Tu sabes que yo te amo. Confidencias de Jesús a un sacerdote". Parece ser altamente recomendable... cuando lo termine veré.
5 de octubre de 2005
¿¡Pare de sufrir!?
[...] Así pues, la realidad del sufrimiento pone una pregunta sobre la esencia del mal: ¿qué es el mal?
Esta pregunta parece inseparable, en cierto sentido, del tema del sufrimiento. La respuesta cristiana a esa pregunta es distinta de la que dan algunas tradiciones culturales y religiosas, que creen que la existencia es un mal del cual hay que liberarse. El cristianismo proclama el esencial bien de la existencia y el bien de lo que existe, profesa la bondad del Creador y proclama el bien de las criaturas. El hombre sufre a causa del mal, que es una cierta falta, limitación o distorsión del bien. Se podría decir que el hombre sufre a causa de un bien del que él no participa, del cual es en cierto modo excluido o del que él mismo se ha privado. Sufre en particular cuando «debería» tener parte -en circunstancias normales- en este bien y no lo tiene.
Así pues, en el concepto cristiano la realidad del sufrimiento se explica por medio del mal que está siempre referido, de algún modo, a un bien.
4 de octubre de 2005
Ser ricos a los ojos de Dios
“Amada mía, ¿quieres ser bella? La cruz te dará los rasgos más bellos que se puedan encontrar tanto en el Cielo como en la tierra, tanto, de enamorar a Dios que contiene en Sí todas las bellezas.” Y continuaba Jesús: “¿Quieres tú estar llena de inmensas riquezas, no por breve tiempo sino por toda la eternidad? Pues bien, la cruz te suministrará todas las especies de riquezas, desde los más pequeños centavos, como son las pequeñas cruces, hasta las sumas más grandes, que son las cruces más pesadas; sin embargo los hombres que son tan ávidos por ganar dinero temporal que pronto deberán dejar, no se preocupan por adquirir un centavo eterno, y cuando Yo, teniendo compasión de ellos, viendo su despreocupación por todo lo que se refiere a lo eterno, benignamente les llevo la ocasión, en vez de tomarlo a bien se indignan y me ofenden, ¡qué locura humana, parece que la entienden al revés! Amada mía, en la cruz están todos los triunfos, todas las victorias y las más grandes adquisiciones. Para ti no debe haber otra mira más que la cruz, y esta te bastará por todo.Estas palabras las dice Jesús a Luisa Piccareta antes de darle los estigmas.
Venir e ir
cruza, arrojada al azar,
y que no se sabe dónde
temblando se clavará.
Hoja que del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde al polvo volverá.
Gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar
y rueda y pasa y se ignora
qué playa buscando va.
Luz que en cercos temblorosos
brilla próxima a expirar,
y que no se sabe de ellos
cuál el último será.
Eso soy yo que al acaso
cruzo el mundo sin pensar
de dónde vengo ni a dónde
mis pasos me llevarán.
3 de octubre de 2005
Lógicamente...
En la lógica pura ningún hecho atómico (el tipo de hecho más simple que podamos experimentar) es jamás mencionado: nos confinamos nosotros mismos enteramente a las formas, sin preguntarnos qué objetos pueden llenar las formas. Esta lógica pura es independiente de los hechos atómicos; pero a la inversa, en cierto sentido, éstos son independientes de la lógica. La lógica pura y los hechos atómicos son los dos polos, lo apriori total y lo empírico total. Pero entre ambos hay una vasta región intermedia...
30 de septiembre de 2005
La alta estima del silencio y el recogimiento.
Guardini tendía al silencio por una especie de gravitación espiritual. "El recto callar es el contrapolo viviente del recto hablar. Pertenece a ello como el inspirar al expirar" [1]. Al oir sus conferencias y homilías, se tenía la impresión de que sus palabras procedían siempre del silencio de la meditación asidua y recogida. "Se nota en el que habla si viene del silencio o no. Lo que proviene del silencio tiene plenitud y riqueza (...). Hablar sin silencio se convierte en cháchara. Sólo en el silencio brota la vida, se adensa la energía, se clarifica la interioridad, y los pensamientos e imágenes logran una forma precisa. Cuando se habla desde el silencio, lo que pensamos interiormente adquiere su forma auténtica"[2].
[1] Cf. Briefe über Selbstbildung, M. Grünewald, Maguncia 1930, p. 130.
[2] Cf. O. cit., p. 131.
28 de septiembre de 2005
Como el eco
En la introducción sinfónica de sus rimas (ver post anterior), termina diciendo:
"Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte sin que vengáis a ser mi pesadilla, maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas."
Bécquer































